Es
importante señalar que el derecho sencillamente responde a los
cambios sociales que existen en una sociedad. El fin principal del
derecho es el de normal las relaciones entre las personas de una
sociedad y en el caso concreto de las adopciones esto no es menos
cierto.
Carece
de relevancia pretender hacer una comparación respecto de las
familias homoparentales y las tradicionales, los diversos fenómenos
sociales llevan a que en algunos casos, ni siquiera sean los padres
los principales educadores de los hijos en virtud de dos razones, ya
porque estamos hablando de una familia monoparental o bien porque
ambos padres trabajan y quien termina criando a sus hijos son los
abuelos, los tíos, o en algunos casos, los más pequeños quedan a
cargo de sus hermano mayores.
Lo
que se debe de tomar en cuenta es una modificación de las
características que deben de tener los adoptantes como personas y
dentro de su entorno social, para que de esta manera se pueda
determinar el verdadero estado que pudiera tener el menor durante su
desarrollo. Finalmente el problema no suele radicar en los propios
adoptantes, el fenómeno social viene dentro del las relaciones
externas a esta familia en donde el menor pudiera recibir daño. Es
la etiqueta social lo que puede provocar un verdadero daño.
En
virtud a lo anterior es importante señalar que el adoptante, sea una
familia tradicional, homoparental o incluso monoparental, debe de
responder directamente en su entorno, empero, la sociedad juega un
papel muy importante en la forma en que los hijos se desarrollan, no
sólo el núcleo familiar en donde se desenvuelven.
En términos generales en México se tiene el comentario general que la adopción es un proceso largo y desgastante para las parejas, ahora imaginemos el caso de las parejas homosexuales sobre todo considerando que en muchas ocasiones se les pone mas trabas al respecto.

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